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Divorcio en Euskadi: nadie puede bloquearlo

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Una polémica pública que revela un error jurídico frecuente

La noticia sobre las reacciones a la situación sentimental de Sergio Peña y Valery Revello, y la respuesta de la actual pareja del futbolista a quienes reclaman que «dé el divorcio», ilustra una confusión muy extendida: pensar que una persona puede retener a otra en un matrimonio por no querer firmar, por iniciar una nueva relación o por la presión de familiares, seguidores y redes sociales.

Para quien se está planteando un divorcio en Euskadi, la cuestión relevante no es quién tiene razón en un debate público ni si terceras personas consideran que la ruptura llega tarde. Lo esencial es que, en España, el divorcio no necesita una causa y tampoco exige que ambos cónyuges estén de acuerdo. La voluntad de uno de ellos basta para iniciar el procedimiento, siempre que se cumplan los requisitos legales básicos.

La información difundida se refiere a personas públicas y a un contexto que no permite trasladar automáticamente su situación personal o jurídica a España. Por eso conviene no extraer conclusiones sobre su estado civil, sus acuerdos privados o la legislación que les resulta aplicable. Pero el debate sí es útil para aclarar qué ocurre cuando, en una separación, una de las partes no coopera o cuando el ruido externo agrava una decisión ya difícil.

Divorcio en Euskadi: nadie puede bloquearlo

En Euskadi no existe el «permiso» para divorciarse

Desde la reforma de la Ley del Divorcio de 2005, en España no hay que demostrar infidelidad, abandono, mala conducta ni ningún otro motivo para obtener el divorcio. Tampoco se requiere un periodo de separación previa. Como regla general, deben haber transcurrido tres meses desde la celebración del matrimonio, salvo que exista un riesgo para la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o la libertad e indemnidad sexual del cónyuge demandante o de los hijos.

Esto tiene una consecuencia práctica muy clara: si uno de los cónyuges quiere poner fin al matrimonio y el otro se niega a firmar, no puede impedir indefinidamente el divorcio. Puede dificultar el acuerdo sobre las medidas económicas, la vivienda o los hijos, pero no bloquear la disolución matrimonial.

Divorcio de mutuo acuerdo: más rápido, pero no obligatorio

Cuando ambos cónyuges alcanzan acuerdos, pueden tramitar un divorcio de mutuo acuerdo. Deben presentar un convenio regulador con las medidas que organizarán la vida posterior a la ruptura. Entre otros aspectos, este documento regula:

Si no existen hijos menores no emancipados ni hijos mayores con medidas de apoyo atribuidas a sus progenitores, el divorcio de mutuo acuerdo puede formalizarse ante notario, siempre que ambos estén conformes. En los demás casos, normalmente se presenta ante el juzgado competente.

Divorcio contencioso: la vía cuando no hay acuerdo

Si una persona no quiere negociar, no responde o rechaza las medidas propuestas, la otra puede presentar una demanda de divorcio contencioso. En ese procedimiento, un juez declarará el divorcio y decidirá las medidas que no hayan podido pactarse.

Por tanto, la frase «tiene que darle el divorcio» es imprecisa desde el punto de vista jurídico español. Nadie «concede» el divorcio a su pareja. Puede acordarlo y facilitar una solución pactada, o puede obligar a acudir a la vía judicial; pero no posee un derecho de veto sobre el fin del matrimonio.

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El verdadero conflicto no suele ser el divorcio, sino sus consecuencias

En las separaciones mediáticas se habla a menudo del estado civil como si fuera el único asunto pendiente. En la práctica, los procedimientos se complican por cuestiones mucho más concretas: quién se queda temporalmente en la vivienda, cómo se organiza el cuidado de los hijos, qué ocurre con una hipoteca conjunta, qué ingresos existen realmente o cómo se reparten deudas y bienes.

En Euskadi, además, es importante identificar correctamente el régimen económico matrimonial. Aunque muchas parejas están sujetas al régimen de gananciales, pueden existir capitulaciones matrimoniales o particularidades vinculadas a la vecindad civil. Analizar este punto desde el principio evita asumir erróneamente que todo pertenece por mitad o, al contrario, que determinados bienes quedan automáticamente fuera de cualquier reparto.

Una nueva pareja no determina las medidas familiares

La aparición de una nueva relación sentimental puede aumentar la tensión, pero por sí sola no decide la custodia, la pensión de alimentos ni el uso de la vivienda. Los juzgados valoran hechos jurídicamente relevantes: necesidades de los hijos, disponibilidad y capacidad de cuidado, situación económica, vínculo con el domicilio familiar y el interés superior del menor.

Tampoco la opinión de seguidores, amistades o familiares sustituye a un convenio regulador o a una resolución judicial. Exponer acusaciones, documentos o detalles íntimos en redes puede empeorar la negociación, afectar a los menores y crear pruebas que después aparezcan en el procedimiento. La prudencia comunicativa no significa silenciar una situación de violencia o riesgo; en esos casos, hay que buscar ayuda inmediata y asesoramiento especializado. Significa evitar convertir las redes sociales en el canal para negociar o presionar.

Qué hacer si tu expareja se niega a firmar el divorcio

1. Reúne documentación antes de abrir el conflicto

Prepara certificado de matrimonio, certificados de nacimiento de los hijos, escrituras o contrato de alquiler, recibos hipotecarios, nóminas, declaraciones fiscales, extractos bancarios, seguros, préstamos y documentos sobre bienes relevantes. Tener una imagen económica ordenada permite plantear medidas realistas y evita que la negociación se base en sospechas.

2. Define prioridades y separa lo urgente de lo negociable

No todo debe resolverse a la vez. Si hay hijos o una necesidad inmediata de uso de vivienda y recursos, pueden solicitarse medidas provisionales mientras se tramita el procedimiento. Identifica qué necesita una respuesta inmediata y qué puede tratarse después, como la liquidación detallada del patrimonio común.

3. Propón un acuerdo por vías profesionales

Un borrador de convenio regulador, negociado a través de profesionales de la abogacía, puede rebajar la confrontación. La mediación familiar también puede ser útil cuando hay capacidad real de diálogo y ambas partes acuden voluntariamente. No es adecuada si existe violencia, intimidación, control económico severo o un desequilibrio que impida negociar libremente.

4. No esperes indefinidamente una firma que no llega

Si la negativa se prolonga, consulta con un abogado o abogada de familia sobre la demanda contenciosa. Esperar durante meses por una cooperación inexistente puede prolongar la incertidumbre patrimonial y familiar. Iniciar el procedimiento no impide seguir negociando: muchas separaciones alcanzan acuerdos incluso después de presentar la demanda.

5. Protege a los hijos del conflicto público

No uses a los menores como mensajeros, no les traslades reproches sobre el otro progenitor y no publiques información que permita identificar su situación personal. El divorcio pone fin al matrimonio, no a las responsabilidades parentales. Una comunicación funcional y documentada, centrada en horarios, salud, educación y gastos, suele ser más útil que discutir sobre culpas pasadas.

La lección: divorciarse es un derecho, acordar bien es una responsabilidad

La controversia analizada recuerda que las relaciones sentimentales posteriores y la presión social pueden dominar la conversación, pero no sustituyen al marco legal. En Euskadi, una persona no tiene que obtener el consentimiento emocional ni jurídico de su cónyuge para divorciarse. Lo que sí necesita es abordar con rigor las medidas que afectarán a hijos, vivienda, economía y patrimonio.

El mejor paso no es exigir públicamente que alguien «dé» el divorcio, sino conocer la vía aplicable, documentar la situación y pedir asesoramiento individualizado. Cada caso puede variar según haya hijos, bienes comunes, deudas, ingresos desiguales, una vivienda familiar o circunstancias de vulnerabilidad.

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FAQ

¿Puede mi cónyuge impedir mi divorcio si no firma?

No. En España puede solicitarse el divorcio de forma unilateral mediante un procedimiento contencioso. La falta de firma puede impedir el mutuo acuerdo, pero no mantener el matrimonio contra la voluntad de uno de los cónyuges.

¿Tengo que demostrar una infidelidad o una causa grave para divorciarme?

No. El divorcio no requiere alegar ni probar una causa. Generalmente basta con que hayan pasado tres meses desde el matrimonio, con las excepciones legales previstas para situaciones de riesgo.

¿La nueva pareja de mi ex influye en la custodia o en la pensión de alimentos?

No de forma automática. Las medidas se fijan atendiendo al interés de los hijos, a sus necesidades y a la capacidad económica y de cuidado de los progenitores. La nueva relación solo podría ser relevante si acredita hechos concretos que afecten directamente a esos criterios.

¿Puedo divorciarme ante notario en Euskadi?

Sí, si es de mutuo acuerdo y no existen hijos menores no emancipados ni hijos mayores con medidas de apoyo dependientes de los progenitores. En caso contrario, o si no hay acuerdo, deberá acudirse al juzgado.

Fuente: Infobae — Fri, 16 Oct 2026 02:12:00 GMT

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Equipo Editorial

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Redactores especializados en derecho de familia que investigan procesos de divorcio y custodia en Euskadi. No somos abogados, cada caso requiere asesoramiento profesional personalizado.

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